

Lo fundamental del descubrimiento es la preservación de la mayoría de las valiosas piezas, unas 6000 encontradas, aunque lamentablemente, en el Museo en El Cairo, que visitamos 23 y 5 años atrás, predominan condiciones de deterioro, y lo que es más grave, a raíz del daño provocado por los graves vaivenes políticos y militares que afectan Egipto desde hace varios años, se conoce que algunos objetos han desaparecido o se han deteriorado para siempre.3-4
Hace poco, la máscara mortuoria de Tutankamón se cayó mientras era limpiada en el Museo de El Cairo, y así se fracturó la barba, cuya reconstrucción se realizó con una tecnología inadecuada.
Notable ha sido la labor del exministro de Estado de Antigüedades, Dr. Zahi Hawass, en su lucha por recuperar valiosas reliquias, como el busto de Nefertiti (en el Neues Musseum de Berlín), la Piedra Rosetta (en el Museo Británico de Londres), y los múltiples obeliscos, entre otras piezas arqueológicas, compradas o saqueadas, por doquier.
El Dr. Hawass se ha destacado también por múltiples descubrimientos arqueológicos, como el de la momia de la faraona Hatshepsut, fallecida hace 3575 años, y quien fuera una destacadísima reina, que influyó en el poderío imperial; hoy su templo mortuorio está en el Valle de las Reinas, en Luxor.
Otras mujeres también destacadas como faraonas, fueron: Tawosret, fallecida hace 3215 años y Cleopatra, de hace 2345 años (periodo Grecorromano, en la decadencia del Imperio Egipcio).
Hawass ha recibido el epíteto del “Indiana Jones” moderno, y actualmente, gracias a la inestabilidad política, radica en los Estados Unidos, donde dicta conferencias en museos y universidades.
Cada día se van revelando nuevos hallazgos, y se calcula que hay unas 22 tumbas reales sin descubrir. El mito de la venganza del faraón se convertiría en una leyenda romántica, vulgarizada principalmente por el cine.
Desafortunadamente, la mayoría de las tumbas reales fueron, en múltiples ocasiones, violadas y saqueadas, debido a las riquezas contenidas, que ahora son piezas perdidas para siempre.
En resumen, la importancia de las investigaciones científicas consiste en dilucidar el arte y la cultura del Egipto Milenario, y la preservación y recuperación de obras dispersas por el mundo, así como el conocimiento de la genealogía de los personajes principales, la consanguinidad, la causa de muerte y las enfermedades existentes. Esto se ha logrado adecuadamente con refinadas técnicas de análisis del ADN, y así se han preservado múltiples papiros que revelan historia, secretos, costumbres y mitos de la cultura egipcia, entre ellos el de Edwin Smith, el de Ebers, y el de Kahun, acerca de temas ginecológicos.
El Libro de los muertos, por ejemplo, contempla el conocimiento necesario para preparar el viaje al más allá, y hay también otros papiros referentes a la Medicina de esas épocas.
Es de esperar que los cambios económicos, políticos y militares no sigan deteniendo descubrimientos, o destruyendo y comerciando con los fragmentos de la historia. Sin embargo, es claro que muchas

