ISSN 0001-6012/2015/57/3/143-144 Acta Médica Costarricense, © 2015 Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica

Posición de la Academia Nacional de Medicina sobre el tema de violencia obstétrica

La atención de la labor y el parto es una actividad que debe ser ejecutada por un equipo interdisciplinario que asista a la madre en el proceso y asegure el bienestar de ella y de su(s) hijo(s). Con frecuencia ocurren crisis no anticipadas que atentan contra la vida de la madre y su(s) feto(s) y que, por tanto, requieren una respuesta inmediata de parte de profesionales de la salud y su personal de apoyo. La presencia de profesionales capacitados reduce los riesgos de morbimortalidad del binomio madre - hijo.

La violencia obstétrica involucra cualquier acción que interfiera negativamente en el proceso reproductivo natural y biológico, expresada en un trato deshumanizado por parte de los profesionales de la salud y otros grupos de apoyo. Puede ser de carácter físico y psicológico.

En Costa Rica, la Ley 8239 establece claramente los derechos y deberes de las personas usuarias de los servicios de salud.

Recientemente, la Sala Constitucional recibió un recurso de amparo de una usuaria de los servicios obstétricos de uno de los hospitales nacionales de la Caja Costarricense de Seguro Social, y emitió un voto (3354-2015) en el cual, entre otras cosas, señala “… la violencia obstétrica como una violencia de género y de violación de los derechos humanos…”, e indica que “…hay que equilibrar los derechos de las pacientes con el cumplimiento del servicio público que se presta”.

Ante el evento ocurrido y el pronunciamiento de la Sala Constitucional, la Academia Nacional de Medicina considera apropiado externar las siguientes observaciones con respecto a este tema:

  1. El trabajo médico debe enfocarse en brindar una atención profesional, salvaguardando los derechos de los pacientes en cuanto a su privacidad, intimidad, confidencialidad, atención pronta, oportuna y eficaz. Los proveedores de salud no pueden obviar este principio por difícil que sea lograrlo, ya que es bien sabido que hay muchos actores involucrados.

  2. En el mundo, y este país no es la excepción, los usuarios de los servicios de salud pueden verse sometidos a diferentes tipos de violencia, tanto activos como pasivos: acceso a servicios, atención de discapacitados, discriminación de cualquier tipo, etc. Es importante que se establezca mecanismos para evitar y vigilar cualquier tipo de violencia en los servicios de salud públicos y privados.

  3. El país debe buscar acreditar todos sus servicios de salud e instaurar una política continua de evaluación de resultados e implementación de procesos de mejoramiento de la calidad.

  4. Se requiere fomentar el cumplimiento y divulgación de las “Guías nacionales de atención integral a las mujeres, niños y niñas en el periodo perinatal, parto y postparto”, así como del reglamento del seguro de salud, que en su capítulo VI establece los derechos y deberes de los usuarios, incluyendo los de la mujer embarazada.

  5. Conocedores de las carencias que pueden existir en muchos centros en este momento, aquellos que tienen servicios de Maternidad deben procurar delimitar adecuadamente las diferentes áreas de atención de las embarazadas:

a. La sala de partos debe ser exclusiva para la vigilancia de la labor, la atención del parto y el monitoreo estricto de pacientes que así lo ameriten. El personal médico y de enfermería tiene que estar adecuadamente identificado y se debe regular y coordinar el ingreso de otro personal de apoyo que sea necesario para el buen funcionamiento de la sala. Toda instalación física es tributaria de limpieza y mantenimiento del equipo, pero es preciso que estas funciones se